Corrí por las calles heladas cuando el sol se acaba de esconder. Sentí la necesidad de ir a buscarle, de notarle entre mis brazos, de que me calentara las manos. Sabía que él no iba a estar ahí para mí, pero aún así corrí y corrí hasta quedarme sin respiración, que quedaba congelada en cada suspiro. La nieve de Noviembre seguía intacta, blanquecina bajos mis pies mientras miraba hacia su ventana.
Me quedé ahí quieta, esperando a que él se asomara y me invitara a entrar. Noté como mis pies se convertían en hielo mientras mis manos me abrazaban para protegerme de la helada nocturna. Búscame. Mi mente llamaba a gritos, hablaba con la suerte.
Cada minuto se me congelaba un músculo, hasta quedar completamente quieta, sólo quedaba un músculo en movimiento, esperando que alguien le salvara, que alguien se acordara de él...Mi corazón...

No hay comentarios:
Publicar un comentario